Con motivo de la primera edición del Premio, la Fundación Celma Prieto, encargó al escultor Francisco López Hernández (Madrid 1932-2017) el diseño de un galardón con el que se quería obsequiar a los premiados.
El artista, con una amplia trayectoria en el diseño de relieves y medallas, técnica de la que fue profesor en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, realizó para la ocasión un pequeño busto en bronce dorado, de 17,5 x 13 x 6 cm.; que representa al dios Mercurio, personaje mitológico estrechamente ligado al desarrollo iconográfico financiero y cuyos atributos, como el caduceo o el casco alado, son una constante recurrente en la ornamentación bancaria.
Para la elaboración del busto, ejecutado inicialmente en escayola y terminado en bronce mediante el proceso de cera perdida, el artista utilizó como modelo el rostro de su hijo, dotando a la obra así del carácter íntimo y afectivo tan característico de muchas de sus creaciones.
La pieza sigue el esquema utilizado por el escultor en la ornamentación de las claves del gran arco de un bloque de viviendas de la calle Marismas en Madrid, donde representó con similares cabezas aladas a la diosa Eos y a Hypnos.